Guia Turistica de las Islas Baleares

Palma de Mallorca

Mucha gente asocia el nombre de Palma de Mallorca al turismo playero de su isla e ignora que su capital es una de las ciudades históricas más hermosas del Mediterráneo.

Una privilegiada bahía resguardada de los vientos acoge una ciudad medieval de vocación multicultural por la que han pasado fenicios, romanos, moros, cristianos, piratas, berberiscos y rubicundos alemanes. Detrás del cinturón de murallas del siglo XVIII existe un invitador casco antiguo salpicado de iglesias, palacios y mansiones señoriales. Solo citaremos tres edificios emblemáticos que representan el pasado de la ciudad: el cristiano y dominante de la catedral, el moro del palacio de la Almudaina y el comercial de la Lonja de Contratación o de Mercado, construido en el siglo XV.

palma de mallorca, playaCompletemos la vista con un paseo por los barrios marineros y populares como son San Joan y el Puig de Sant Pere, por el de la antigua judería y por la plaza Mayor, festoneada de edificios modernistas. La gastronomía mallorquina refrenda el mestizaje cultural que hemos percibido en barrios y monumentos. Además del marisco y la pesca encontraremos sabrosos y huertanos platos isleños como el tumbet y los arroces de pescado, que pasaremos con vinos de Benissalem-Mallorca.

Antes de abandonar la isla muchos visitantes se aprovisionan de productos típicos, como la sobrasada, queso de Mahón y ensaimadas.

Catedral de Palma de Mallorca

La catedral de Palma tiene vocación marinera. A orillas de la bahía y del puerto pesquero, sus apuntalados pináculos y sus dobles arbotantes góticos parecen jarcias y obenques de un galeón antiguo aparejado y a punto de zarpar.

El gótico presta gracia y disimula la corpulencia de la catedral de Palma, un templo que si existiera el libro Guinnes de los records de la arquitectura gótica, aparecería sin ninguna duda. Es una joya del gótico levantino que se caracteriza por apartarse de los modelos franceses que tienen girola y crucero para adoptar la planta del gótico alemán estrictamente basilical: un cajón de piedra, adornos aparte.

Catedral de La Seu mallorca

La catedral de Palma atesora muchas bellezas, pero solo mencionaremos las fachadas de la puerta Mayor y de la puerta del Mirador, los pulpitos de Juan de Sales, el baldaquino de hierro forjado de Antoni Gaudí y el mural de cerámica y el mobiliario de la capilla del Santísimo, obra de Miquel Barceló.

Cartuja de Valldemossa

La Cartuja de Valldemossa se conoce principalmente por haber sido el nido de amor del músico Chopin y la escritora francesa George Sand, siete años mayor que él, sensual,, liberada y de armas tomar. Cualquier terapeuta especializado en relaciones de pareja hubiera jurado que se compenetraban, porque el tenía muy desarrollado su lado femenino y ella muy desarrollado el lado masculino. De hecho cuando se conocieron, en el transcurso de una reunión social, no se cayeron bien e hicieron comentarios al respecto.

La cartuja de Valldemossa es un antiguo monasterio del siglo XIV, reformado al estilo neoclásico. Lo mejor del monasterio son los paisajes de la sierra de Tramontana y los frescos de la iglesia, que son de Bayeu, el cuñado de Goya. En el pueblo, antiguo, de calles empinadas, se han establecido algunos pintores.

Muchos turistas viajan a Valldemossa solo por visitar la celda del número 4, donde se conserva el piano del músico, su máscara mortuoria y algunos retratos.

Las cuevas del Drac

En la estupenda película El verdugo, de Berlanga, hay una escena en la que los recién casados están en las cuevas del Drac cuando llega una pareja de la Guardia Civil en barca buscando al verdugo neófito para comunicarle que le ha salido su primer trabajo. Después de haber visto varias veces la película, uno ya no disfruta como debiera de un paseo en barca, con luz y sonido, por ese lago de inquietud que son las cuevas del Drac. No obstante, debo recomendar encarecidamente su visita.

cuevas del drach

Las cuevas están en Porto Cristo, Manacor, y en realidad son cuatro cuevas intercomunicadas que alcanzan una profundidad de 25 metros y 2,5 kilómetros de longitud. El monótono mar irrepetible las ha labrado y en ellas encontramos el mayor lago subterráneo de Europa, por el que discurren botes con turistas que se deleitan con el espectáculo de luz y sonido. En el lago Martel se ha instalado un auditórium con un aforo de 110 espectadores en el que a veces se celebran conciertos y espectáculos.

Las cuevas se han conocido de siempre, aunque su acondicionamiento turístico sea reciente. Por ellas han transitado fenicios, romanos, piratas, berberiscos y contrabandistas. En realidad son parte de la historia de Mallorca.

Ibiza, Isla y ciudad

La isla balear de Ibiza tiene 570 kilómetros cuadrados de costa, 40 discotecas, un rio de poco caudal, la Santa Eulalia, Allozares, olivares, higueras, valles fértiles, con alguna huertecilla… Sus distancias máximas son 41 kilómetros de norte a sur, y 15 de este a oeste.

En ese territorio viven 130.000 habitantes. En esta isla se sintió más que en las otras la presencia de fenicios, cartaginenses, romanos, moros, cristianos y piratas y corsarios. La ciudad, rodeada de impresionantes fortificaciones abaluartadas desde las que se dominan estupendas vistas sobre el puerto y el mar, se divide en dos barrios.

Resulta muy interesante un paseo por las callejuelas de la parte alta de la ciudad, en la que también se encuentran la catedral y el castillo árabe, con su robusta torre del homenaje, además de diversas iglesias y conventos de dispares méritos.

Ibiza cuenta con un notable museo arqueológico que muestra una buena colección de objetos púnicos, entre ellos estatuillas de la diosa Tanit y el dios Baal. Esta visita puede completarse con la de la necrópolis de Puig des Molins y el poblado fenicio de Sa Caleta.

Ibiza tiene una arquitectura popular de mucho encanto, con sobrias y elegantes casitas cuyo blanco luminoso contrasta con la sombra oscura del porche. Las viviendas rurales ibicencas se caracterizan por sus ventanas pequeñas, techos casi horizontales, chimeneas triangulares y, en las más antiguas, horno y pozo.

Puerto de Andraitx

A 28 kilómetros de Palma, los pinares y allozares de Andraitx, bellísimo puerto natural recostado en el regazo del Pig de Galatzo. El pueblo era una golosina tentadora para los recios paladares de los piratas berberiscos, por eso lo defendieron con torres y murallas.

puerto de andratx

Hace medio siglo era un pueblecito de pescadores; hoy no ha dejado de serlo, pero se ha convertido además en un enclave turístico en el que el pudiente nómada puede encontrar un embarcadero frecuentado por lujosos yates de recreo, hoteles de fuste y medio fuste, apartamentos, boutiques, salas de arte, tiendas gourmet, restaurantes, cafeterías y discotecas.

El vecindario es ahora internacional y si uno pone oído escuchara las recias entonaciones del idioma de Goethe y de Goering, (y de Claudia Schiffer, que es una de las ilustres e ilustradas residentes de la numerosa colonia alemana).

Isla de Formentera

Formentera, al sur de Ibiza y a 3,6 kilómetros de ella, es la isla menos habitada de las baleares y la más cercana a la península. Es bastante plana, 69 kilómetros de litoral con dunas y playas, interior bastante llano, con cerretes tapizados de pino y sabina, aunque cursado de hermosos barrancos.

Hay un municipio, San Francisco de Formentera, del que dependen seis núcleos urbanos y un único puerto, La Savinia. La isla dispone de estupendas playas: Illetes, Llevant, Es Arenals, Mitjorn, Cala Saona, etcétera. Los aficionados a la arqueología pueden explorar algunos yacimientos interesantes como el sepulcro megalítico de Ca na Costa, al norte, entre el estanque Estany Pudent y la urbanización de Es Pujols. Este dolmen, construido entre 1900 y 1600 a.C. está integrado por una serie de grandes piedras colocadas radialmente.

Entre los platos insulares destacan el guiso de picada de raya, el arroz de pescado y la cazuela de bonito con hinojo y alcaparras. El postre típico es un pastel de queso fresco y huevos, francamente bueno.

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